Las lesbianas y sus mitos
Vamos
a desmitificar uno de los mitos sexuales más controvertidos; las lesbianas, el sexo con ellas.
En
un mundo como el actual es muy fácil poner etiquetas en todas partes. Estas
etiquetas, por otro lado, nos ofrecen una serie de cualidades y características
que comparten aquellos que están incluidos en ellas.
En
muchas ocasiones nosotros mismos las adaptamos porque nos sentimos
identificados con algunos rasgos comunes o pensamos que formamos parte de un
colectivo determinado.
Estos
prejuicios favorecen la creación de una serie de mitos que son producto de los
estigmas sociales alrededor de aquellas personas que llevan esa etiqueta.
Un
claro ejemplo es el de las lesbianas. Son muchos los mitos acerca
de ellas y los estereotipos pueden parecer gastados, pero todavía son colocadas
en una casilla de la que no pueden moverse a pesar suyo.
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| Lesbianismo |
Muchas
de estas mitologías gastadas están relaciones con los tradicionales roles de
género y heterosexuales de pareja.
Por
eso vamos a colocarnos unas gafas desmitificadoras para analizar uno de
los mitos prohibidos del porno más
controvertidos generados en torno a la etiqueta: “ lesbianas”.
Las lesbianas se parecen a los hombres
Mucha
gente cuando ve a una mujer con ropa o estética masculina( pelo corto, ropa
de sport, musculada, etc) tiende a calificarla directamente como lesbiana.
Y es cierto, en ocasiones, algunas chicas homosexuales presentan esta estética
e incluso poseen actitudes físicas que la sociedad atribuye de forma clara a
los hombres, como pueden ser determinadas formas de andar, coger cosas e
incluso la manera que tienen a la hora de tomar un café.
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| Lesbianas en un juego sexual |
La expresión de género( la forma como nos presentamos al mundo) no tiene por qué estar íntimamente relacionada con el género con el cual nos identificamos.
La
sociedad se encarga de dictaminar que tanto hombres como mujeres deben
comportarse de acuerdo a unos roles de género determinados.
Todo
aquel que se salga de ese rol manifiesta una expresión de género diferente y en
consecuencia transgrede los acuerdos tácitos e invisibles del comportamiento
social. Esto es lo que ocurre con las lesbianas consideradas
como masculinas por su forma de expresión.
Los
roles se presentan como constructos cerrados que imponen incluso
características a las personas con las que estas no se sienten cómodas. Por eso
es erróneo pensar que las lesbianas son siempre masculinas.
Hay
heterosexuales masculinas y lesbianas femeninas, porque hay
mujeres que sienten mayor afinidad con el rol opuesto.
El elemento masculino dentro de la pareja femenina
Desde
la posición heterosexual no se saben concebir las realidades sociales si no se
comparan con su propia condición. Existe el pensamiento extendido de que una
pareja formada por dos mujeres cumple las funciones que un hombre debería desempeñar
dentro de una relación heterosexual igual que en las películas porno.
Mucha
gente se formula preguntas de este orden, aunque a estas alturas de la película
social todo el mundo debería estar familiarizado con el término ”pareja
lésbica” y su significado debería dejar de ser considerado algo prohibido.
Aun así, vamos a hacer un pequeño repaso y arrojar un vaso de agua sobre ese
mito que todavía quema.
Una
pareja lésbica es la que está formada por dos mujeres, simple y
llanamente. Esto significa que no hay hombres en la relación, por lo tanto,
ante la pregunta de quién hace el papel de hombre, la respuesta es bien
sencilla: las dos hacen de mujeres porque es lo que son.
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A las lesbianas les apasiona el fútbol
De
nuevo volvemos a utilizar un lugar común relacionado con los roles de género.
Evidentemente el mito es falso, no a todas las lesbianas les gusta
el fútbol y lo practican, y por otro lado no todas las mujeres que juegan o les
gusta el fútbol son lesbianas, como tampoco, por otro lado, no
todos los hombres que practiquen o vean un partido de fútbol tendrían que ser
necesariamente homosexuales.
Como
se ve la lógica de la desmitificación parece aplastante: No a todas las
personas( hombres o mujeres) les gusta el fútbol y las lesbianas son personas.
Fin del silogismo.
Ninguna lesbiana se ha acostado con un hombre
Es
necesario cuanto antes familiarizarse con el término lesbiana para
referirse a aquellas mujeres que sienten atracción física por las personas de
su mismo género.
Existen
algunos ejemplos de lesbianas que han tenido relaciones sexuales con hombres y
siguen siendo lesbianas, o incluso mujeres que por reprimirse siguen
encerradas en el armario y no han tenido experiencias sexuales con otras
mujeres incluso deseándolo, sabiendo que son homosexuales.
Si
una mujer descubriera que se siente atraída también por los hombres sería bisexual,
es decir, una persona que siente atracción por los dos sexos.
Las lesbianas se masturban pero no mantienen relaciones sexuales
Estamos
ante uno de los ejemplos más claros de falocentrismo. Este término
hace referencia a que el órgano viril masculino, el pene, es considerado el
centro de la sexualidad al configurarse como un elemento fundamental e
imprescindible.
La hegemonía del testículo provoca que las mujeres tiendan a
interactuar y experimentar el sexo bajo la presencia del órgano masculino( real
o mediante un comprar un juguete
sexual o vibrador al mejor precio).
Deberíamos
tomar consciencia de que la práctica sexual es un universo en
sí mismo y hay infinitas maneras de estimular a las mujeres y hacerlas llegar
al orgasmo.
Hay
muchas partes erógenas en el cuerpo de la mujer y miles de formas de
estimularlas. El "sacar y meter" es una más de las muchas
posibilidades que existen. Es por ello que se pueden mantener relaciones
sexuales placenteras sin necesidad de recurrir al hombre y es por eso mismo que
las lesbianas follan y también hacen manitas, ninguna de las dos prácticas son
incompatibles.
Esperamos
a haberte ayudado a entender algo más sobre el universo de las lesbianas y
a hacer caer este mito prohibido en torno a mujeres
reales, de carne y hueso.



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